Saquemos los muebles de la habitación, apaguemos las luces y vayámonos. Sellemos el recinto, enfriemos las paredes al cero absoluto y extraigamos hasta la última molécula de aire, de modo que dentro no quede nada. ¿Nada? No, estrictamente hablando lo que hemos preparado es un volumen lleno de vacío. Y digo lleno con propiedad. Quizás el segundo más sorprendente descubrimiento de la física es que el vacío, aparentemente, no es la nada, sino una substancia. Aunque no como las otras...
Si investigamos es porque no sabemos la respuesta y la naturaleza, sí: las cosas son como son. El vacío es lo que mejor no entendemos. Ni siquiera comprendemos aún a fondo la diferencia -haberla hayla- entre el vacío y la nada.
Cruz y Raya hacen una parodia de la discusión física situándose en la Academia de Platón. Fíjate que Platón usa una comparación parecida a la de Rújula...
¿Alguna reflexión sobre el asunto? Una cuestión precedente sería: ¿por qué es el ser y no más bien la nada? Pregunta famosísima que enunció Heidegger, uno de los filósofos considerados más grandes del siglo XX, -y gran admirador de Hitler, por cierto- al que podéis ver y escuchar en esta grabación


